
Sales con la cara descansada de verdad, la que intentabas fingir con el corrector.
Masaje facial japonés, solo manos: ritmo rápido y profundo que trabaja músculo, no solo piel. La mandíbula, el entrecejo y la frente sueltan tensión que no sabías que cargabas. Sin aparatos y sin agujas: cuarenta dedos por minuto, dicho en broma; técnica de años, dicho en serio.