
Soy fisioterapeuta porque a los diecinueve me rompí la rodilla jugando a balonmano y mi recuperación fueron diez minutos de máquina, una hoja de ejercicios fotocopiada y un «vuelve la semana que viene». Tardé un año en volver a correr. Hoy sé que la mitad de ese año sobraba.
Antes de montar esto trabajé tres años en una mutua viendo a veinte pacientes al día, quince minutos por cabeza. Por eso aquí hay una camilla, no tres: un paciente por hora, 45 minutos de manos, y el compromiso de decirte la verdad de lo que tienes y no citarte ni una vez más de las necesarias.
Marc Soler · Marc Soler · Fisioteràpia


