
Soy abogada porque mi padre tenía un taller en Vilanova y un requerimiento de Hacienda estuvo a punto de cerrárselo. No por la deuda, que era pequeña: por no entender qué le pedían. Con dieciséis años le traduje la carta con un diccionario y una tarde entera.
Llevo nueve años con despacho propio en Vilanova, tras seis en un despacho grande de Barcelona. Cojo unos noventa casos al año, no trescientos, y cada cliente tiene mi móvil directo. La traducción al castellano de lo que te está pasando va incluida en el precio. De hecho, es el precio.
Elena Ribas · Elena Ribas · Advocada


