
Dejar de imaginarte el peor escenario a las tres de la mañana: sales sabiendo qué tienes de verdad y qué plazos corren.
Una hora conmigo, con tus papeles leídos por mí antes de que llegues. Sales con tres cosas: qué tienes, qué opciones hay y un presupuesto cerrado por escrito por si decides seguir. Si tu caso no es de los que llevo, te digo quién sí y esa recomendación va incluida.